30 agosto, 2012

Ventanilla Única del Comercio Exterior: ¿Ya va a ocurrir?


           I.              INTRODUCIÓN
Desde hace más de una década hemos venido esperando la eliminación completa del uso del papel en los trámites y gestiones del comercio exterior, para de esa forma poder simplificar dichos trámites y de paso dotarle de mayor competitividad a los distintos operadores del comercio exterior.
Ese objetivo largamente acariciado por muchos funcionarios y representantes del Poder Ejecutivo, es como una promesa electoral en plena efervescencia de la campaña para recopilar votos, dado que somos conscientes de la necesidad de contar con modernas herramientas que permitan gestionar los despachos aduaneros y no estamos dispuestos a abandonar tan ansiado sueño. 
 II.            PRIMERAS SEÑALES DEL CAMBIO
Dentro de las primeras señales del cambio surge la propuesta de la Ventanilla Única del Comercio Exterior (VUCE) con ocasión de la dación de la Ley de Facilitación del Comercio Exterior, Ley N° 28977 y su posterior reglamentación aprobada con el Decreto Supremo N° 165-2006-EF.  Es preciso comentar que el Decreto Legislativo N° 1036 otorgó rango de ley a la creación de la VUCE establecida en el artículo 1° del Decreto Supremo N° 165-2006-EF; con lo cual, se le brindó de la herramienta legal necesaria para su puesta en funcionamiento.
La Ventanilla Única del Comercio Exterior es considerada por sus creadores como un mecanismo de facilitación que permitirá a los operadores de comercio exterior integrar información estandarizada en un solo punto de entrada, para cumplir con todos los trámites de importación, exportación y tránsito.
 Recordemos que esta novedosa herramienta informática surge para enfrentar la cruda realidad en los trámites de importación de mercancías restringidas. Es decir, se proponía simplificar los trámites para combatir los siguientes problemas:
a)Existencia de un número no definido de mercancías sujetas a control por parte del Estado (sanidad, seguridad, patrimonio, drogas, etc.).
b)Numerosos funcionarios o autoridades intervinientes en el control de las mercancías.
c)Procesos deficientes, engorrosos y desintegrados; muchos de ellos demasiado burocráticos.
d)Duplicidad en los requerimientos exigidos por las instituciones gubernamentales con el uso excesivo de papeles y formularios.
e)Exigencia de presentación de documentos emitidos por el mismo Estado.
f)Organismos que tienen a cargo supervisión o verificación de mercancías no coordinaban entre sí el momento de inspección.
g) Ausencia total de un sistema de predictibilidad en los trámites.

En consecuencia, el gran objetivo de la VUCE consiste en identificar los procesos, trámites, licencias, permisos y certificaciones que son exigidas al exportador o importador por las diferentes entidades del Estado, con el fin de buscar la integración de los procesos de comercio exterior a través de la creación de una ventanilla única.
Para lo cual, aguardamos que todas las entidades del Estado involucradas en la emisión de documentos autorizantes para el despacho aduanero de mercancías restringidas, hagan los esfuerzos necesarios de coordinación, de manera que se pueda lograr en el corto plazo, tan solo cuatro resultados inmediatos:
v Racionalización de procesos.
v Uso intensivo de tecnología de información.
v Recursos humanos capacitados para prestar servicios eficientes.
v Integración de los servicios proporcionados por el sector público a la cadena logística de comercio internacional.
Ha transcurrido el tiempo suficiente desde el inicio e implementación de este proyecto (Abril 2010) y consideramos oportuno realizar algunas reflexiones respecto al estado actual del mismo, con el noble propósito de contribuir a la culminación del mismo.
 III.           ¿YA VA A OCURRIR?
Nos preguntamos si ya va a ocurrir el hecho que todas las entidades competentes, en coordinación con la Comisión Especial, definan qué procedimientos administrativos que se tramitan por este sistema se sujetarán al silencio administrativo positivo regulado por la Ley Nº 29060, estableciéndose el plazo máximo de respuesta de la Administración y las condiciones para su aplicación.
Esta es una de las principales demandas de los operadores de comercio exterior, cuando medimos los tiempos de demora en las respuestas a las consultas técnicas que efectúan los usuarios utilizando las herramientas informáticas de la VUCE. Queda la sensación que se demoran demasiado en brindar las respuestas por la carencia de un plazo legal fijado para dicho acto administrativo, retornando peligrosamente a las taras burocráticas que motivaron la creación de la VUCE.
Otro aspecto que debemos mencionar es que el Decreto Supremo N° 010-2010-MINCETUR, precisa que la solicitud electrónica del comercio exterior (SUCE) es presentada  a través de los medios electrónicos que ofrece la VUCE, cumpliendo con los requisitos solicitados en cada procedimiento y adjuntando, cuando corresponda, en archivos digitales o digitalizados los documentos exigidos por la entidad competente de acuerdo a su TUPA. Pero, aún queda latente la necesidad de que exista un plazo perentorio estándar para la emisión de dicho documento autorizante por parte de los sectores o entidades competentes; de esa forma se podría aplicar válidamente las normas del silencio administrativo positivo regulado por la Ley Nº 29060.
Mantener pendiente por definir estos plazos de atención que debieran ser uniformes, sólo contribuye a restarles competitividad a los exportadores e importadores y de paso a nuestro país que requiere de mayores herramientas que simplifiquen y agilicen los trámites aduaneros en un entorno globalizado y cada vez más competitivo.
También cabe preguntarnos si ya va ocurrir el día en que se integren por completo las respuestas que brinde la VUCE con los sistemas informáticos aduaneros (SIGAD), de modo que la respuesta a la SUCE presentada por el importador se refleje en tiempo real en las declaraciones aduaneras que motivan su presentación.   A lo mejor, siendo optimistas por naturaleza, viene ocurriendo de manera aislada en algunos casos, pero debiera masificarse su uso para de esa manera agilizar los despachos aduaneros.
Finalmente, nos preguntamos si ya va ocurrir que todas las entidades competentes, sin ninguna excepción, se incorporen a la VUCE. Con lo cual, tendremos por fin el universo total de las mercancías restringidas cuya resolución autorizante se tramite por medios electrónicos. Contando así con el listado completo de las mercancías de importación restringida que debe ser de público conocimiento para todos los operadores de comercio exterior.
 IV.          A MANERA DE CONCLUSIÓN.
El Decreto Legislativo N° 1036 y el Decreto Supremo N° 010-2010-MINCETUR constituyen el principal soporte legal de la Ventanilla Única del Comercio Exterior;  herramienta informática que se viene implementando en nuestro país con el objetivo de simplificar y agilizar los trámites que deben realizar los importadores y exportadores para solicitar los documentos autorizantes de aquellas mercancías restringidas.
Empero, dicho proceso de implementación debe verse fortalecido con la incorporación de algunos aspectos que la harán mucho más útil, tales como por ejemplo fijar un plazo uniforme para la respuesta que debe emitir la entidad competente respecto a la SUCE; la aplicación de las normas del silencio administrativo positivo, la interconexión con las declaraciones aduaneras y el involucramiento del universo total de las entidades competentes en la VUCE.
Solo así dejaremos de preguntarnos incansablemente si ¿Ya va  a ocurrir?  aquel momento largamente esperado donde hayamos logrado por fin la eliminación completa del uso del papel impreso en los trámites y gestiones del comercio exterior.
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Mag. Javier Gustavo Oyarse Cruz. Catedrático universitario (USMP - UPC)